La edad del padre y las habilidades sociales del hijo


 

LA EDAD DEL PADRE AL NACER SU HIJO INFLUYE EN EL APRENDIZAJE DE LAS HABILIDADES SOCIALES DE ESTE,

PERO NO POR UNA MERA CUESTIÓN SOCIOCULTURAL,

SINO POR RAZONES GENÉTICAS

Estudio demuestra que el desarrollo social de los niños se ve influido por la edad del padre en el momento que nacieron sus hijos. Analizando los comportamientos sociales de niños desde la infancia hasta la adolescencia, el equipo de Magdalena Janecka, de la Escuela Icahn de Medicina, dependiente del Centro Médico Monte Sinaí en la ciudad estadounidense de Nueva York, halló que aquellos niños cuyo padre era o muy joven o muy mayor en el momento de la concepción diferían en cómo adquirían sus habilidades sociales. El descubrimiento podría ofrecer información sobre cómo la edad paterna influye en el riesgo de sufrir autismo y esquizofrenia en los niños. Indicios de esta influencia ya se hallaron en estudios anteriores, y el nuevo los corrobora y aporta más datos.

El hallazgo más llamativo de la nueva investigación es que el desarrollo de dichas habilidades fue marcadamente distinto en los descendientes de padres tanto de mayor edad como muy jóvenes, en comparación con los de edad intermedia, tal como destaca Janecka.

El equipo de Janecka constató que los niños nacidos de padres muy jóvenes o muy mayores, por debajo de 25 y por encima de 51 años, respectivamente, mostraban más comportamientos prosociales en el desarrollo temprano. Sin embargo, cuando alcanzaron la adolescencia, se quedaron atrás respecto a sus compañeros con padres de mediana edad. Estos efectos fueron específicos del ámbito social y no se observaron en relación con la edad materna.

Los análisis genéticos revelaron además que el desarrollo de las habilidades sociales estaba influenciado sobre todo por factores genéticos, más que medioambientales.

Fuente: NCYT

 

MetaGenética Organizacional


gracias

Si te preguntas para qué sirve esto, te ofrezco un ejemplo de aplicación práctica en una empresa:

Empresa americana. Constituida por una único socio en el año 2010. Tras los inicios se integran 4 socios más y pasados unos años un grupo inversor. En todo su recorrido se invierten más de 20.000.000 $, siendo los resultados poco alentadores y sumándose las pérdidas hasta el punto de que la empresa sale a la venta. La empresa cuenta con un buen plan de negocio y un servicio de calidad. El análisis de los datos económicos muestran momentos de repunte y caídas recurrentes, sin que exista una causa aparente.
Analizamos la empresa desde la perspectiva de los miembros que la componen: C.E.O. y acuerdos societarios posteriores. Determinamos que desde el inicio esta empresa estaba abocada al fracaso, como así ha sido, motivado por la herencia emocional que portaba el fundador. Después de la fase de análisis, de determinar el conflicto emocional procedente de su línea generacional (nos remontamos a los bisabuelos) y resolverlo, la empresa se encuentra en fase de venta con amplias posibilidades de recuperar el capital invertido. Todo en lo que intervenimos se ve afectado por quién realmente somos tanto a un nivel consciente como inconsciente.

Estudio de Metagenética.


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Un Estudio de Metagenética se diferencia de otros sistemas de liberación de información,  en que  el paciente no se plantea preguntas sino que se trata un tema o dos en concreto. Se  desarrolla desde un recorrido por todo el árbol familiar viendo lo que el paciente  porta de carga de los diferentes miembros de la familia. Es posible descubrir que se mantienen los anclajes emocionales que no liberó en su momento algún miembro de la familia. Este recuerdo suele ser de  2 o 3 generaciones atrás  y puede manifestarse en el paciente  a través de desequilibrios, patologías u otras manifestaciones. A través del Estudio de Metagenética, no sólo se detecta qué ascendente es  al cual repetimos, sino que se conoce qué ocurrió en su vida y para qué se  mantiene  una emoción fuertemente vinculada a los patrones de comportamiento en las generaciones actuales. Sería como una lacra, carga o un peso que alguien lleva en nombre de los antepasados para resolver. Las cargas de información  no resueltas se trasladan a los descendientes, no siempre en la generación siguiente, pero sí en la segunda o tercera. Conociendo en quién se creó y qué ocurrió  para generar ese desequilibrio emocional que se mantiene como información retenida, como si se tratara de un aprendizaje inconcluso que hay que resolver, se puede subsanar la situación desde este momento presente y desde la conciencia actual de la persona que sufre el daño. Desde la conciencia actual se libera un patrón recurrente  en la memoria celular del paciente y en el organigrama familiar. Y se libera realizando determinadas acciones que llamamos Actos Alquímicos Sagrados. No siempre son los mismos.

Después del Estudio y durante al menos un mes es recomendable realizar un seguimiento pues se produce una gran liberación  a nivel emocional como parte del proceso. Es importante saber  cómo se produce ese cambio de información celular, qué consecuencias puede tener a nivel emocional, físico y mental, y acompañarlo para desde la comprensión lograr hacer un cambio suave y no traumático.

La importancia de saber


La importancia de saber frenar el run run mental

Hace unos días coincidí con una conocida. Unos meses atrás habían operado a su marido y casi al mismo tiempo ella había perdido un cargo de responsabilidad en la empresa de su padre. Estaba triste, un poco abatida, detrás de su sonrisa forzada se palpaba su sufrimiento y su inquietante run run mental. Su tónica vital desde esos dos acontecimientos, relacionados entre sí, era el de estar inmersa en un estado mental que la mantenía apática, desmotivada, sin apenas ilusión. Pareciera como si de repente aquella mujer activa, dinámica, extrovertida, amante de los deportes, se sintiera atrapada en un callejón sin salida. Poco a poco se estaba convirtiendo en otra persona, triste y apagada. Su diálogo mental, el cual alimentaba dándole vueltas y más vueltas a los asuntos de su vida, la mantenían en un estado de frustración. Ella no lo sabía pero ambos episodios están muy relacionados. Ambos son factores que nos llevan a mirar en una misma dirección a la hora de entender qué está ocurriendo en nuestra vida que sigue hacia adelante. No podemos ir atrás y poner un ancla, pero sí podemos entender para qué ocurren ciertos acontecimientos en nuestra vida. La importancia de saber de dónde proceden y hacia dónde nos dirigen es clave.

La importancia de saber dónde estamos estancados

Todo forma parte de un conjunto de múltiples elecciones nuestras y de nuestro entorno. Todo es una perfecta simbiosis que se rige por una armonía interna. Donde nosotros vemos desorden y caos subyace un orden interno ajeno a nosotros en ese momento. La importancia de saber lo que ocurre  a través de la conexión con la herencia familiar, mediante un estudio de MetaGenética, son claves para conocer hacia dónde vamos, cuáles son las energías ocultas que actúan en nosotros. Darle significado a cualquier acontecimiento de nuestra vida nos hace libres y nos mantiene en estados de seguridad, confianza y optimismo.

La importancia de saber el origen

Una mente libre que divaga una vez tras otra sobre lo mismo, formando un gran ovillo de incertidumbre, no es buena compañera de camino.
Todo ello nos lleva a profundizar en lo que somos y lo que ocurre en cada momento. En nuestras elecciones, en nuestras acciones, en el motivo de cualquier situación por confusa que parezca. También nos conecta con nuestros dones, con los talentos, con aquello en lo que somos unos ases. Más profundo y comprometido es la MetaGenética, que nos conecta con todo aquello que portamos generación tras generación y que en un momento dado, por las condiciones de vida, por el entorno, por nuestras elecciones, se pone de manifiesto. Nos conecta con todo eso que está latente en nuestra linea familiar y ancestral, y se pone de manifiesto en un momento dado para ser visto y resuelto. Se accede a información que subyace a niveles inconscientes y que está operando por nosotros sin darnos cuenta. Información que se recoge a nivel celular y perdura escondida en el ADN. Como forma parte de nuestro linaje se manifiesta en las condiciones adecuadas, cuando hay un caldo de cultivo idóneo .

La importancia de saber conocernos

Conocernos nos hace libres, auténticos, seguros y confiados.
Reserva tu consulta AQUÍ

metagenética@gmail.com

Los hilos invisibles…


 

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Esta noche ha fallecido mi tía materna Celia. Ella entró en el hospital hace una semana, justo cuando nació su nieto Daniel. De algún modo la fuerza de ella se depositaba en él, en un acto de amor pactado por las almas.

Celia se ha ido el día de la Merced, y a 5 días del cumpleaños de su hermana Mercedes. Las almas hacen esto como tributo, homenaje y reconocimiento. La inteligencia y el buen hacer de las almas no siempre son tenido en cuenta, pero son las que realmente portan la información de esta vida y otras. Creemos que todo es indeterminado, pero hilos invisibles a los ojos de quien no ve, lo manejan todo. A nosotros nos toca conocer estos hilos, sus movimientos y acompasarnos a su ritmo. De otro modo la vida pasará ante nosotros sin saber de dónde viene y hacia dónde va.

La ciencia que hasta ahora conocíamos –  y exceptúo la física cuántica  y otros científicos que nos llevan al conocimiento de la vida en toda se amplitud, la vida como algo vivo – era determinista. El alma es existencialista, es decir es la propia existencia en sí quien marca el devenir.

Sabemos que se han aceptado muchos postulados científicos aún sabiendo que eran inciertos, bien porque no estábamos preparados para conocer las grandes capacidades del ser humano, o bien porque aún estando abierto ese camino, no interesaba que la humanidad lo recorriese.

Gracias a que la vida se manifiesta conocemos que ni siquiera la vida se termina con la muerte, y que es inexistente un envejecimiento real en las personas: a nivel neuronal, celular,  físico…etc., salvo que nosotros lo creamos así y lo permitamos, sin  poner los límites necesarios para no envenenarnos y destruirnos en vida: alimentación, contaminación mental a través de la información de los grandes medios de intoxicación como cierta prensa, tv, alta de descanso,  escasa conexión con la naturaleza, sedentarismo…

La vida es vida y como tal se  manifiesta o ante nosotros o detrás de nosotros, a nuestras espaldas, si no hacemos por verla.

Sabía que ella se iría estos días por la consideración que le tenía a su hermana. Así podemos ponernos delante de la vida y predecirla, cuando queremos mirarla de frente y entenderla. Cuando atendemos la vida el supuesto caos se vuelve orden.

De nuevo las ramificaciones del árbol de la vida han se han extendido según la ley natural. 

 

Castigar con silencio es más peligroso que con palabras. Y se hereda de padres a hijos


 

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Los autores de «La ciencia del lenguaje positivo» nos explican cómo construir un plan linguístico familiar

«Las palabras son poderosísimas. Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso, nuestra salud y longevidad». Esa es la teoría de Luis Castellanos y su equipo, expertos en neurociencia, y autores del libro «La Ciencia del lenguaje positivo». En él plantean que el uso de determinadas palabras (o la ausencia de estas) en el día a día puede suponer la diferencia entre el éxito y la derrota en cualquier ámbito. «El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia», asegura. «Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?», se pregunta Castellanos.

—La mayoría de nuestros deseos están centrados en mejorar nuestras circunstancias, pero estamos lejos de plantearnos mejorar nuestro lenguaje: así somos, así hablamos.

—El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas.El lenguaje es un espejo de cómo somos. Cuando somos conscientes de nuestras palabras nos damos cuenta de que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como hablamos. Por eso quizá cambiando el enfoque de ese espejo también podremos enfocarnos de otra manera, cambiar, ambicionar cosas más grandes, una vida mejor, con más bienestar, más alegría y más salud.

—¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?

—Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar». Nos referimos a esas que te ayudan a crecer, que son las que deberíamos compartir, las que nos ayudan a transformar nuestras vidas y a dar lo mejor que tenemos a las personas que nos rodean.

—¿Por qué es tan importante buscar ese lenguaje positivo?

—Esta científicamente comprobado que el lenguaje positivo busca evolutivamente dirigir nuestra atención y nuestra voluntad hacia el aspecto favorable de las cosas y de la vida. Tomar conciencia de nuestro lenguaje es fundamental para escribir nuestro destino. Es más, las palabras influyen en nuestra posibilidad de supervivencia, ya que la expresión de emociones positivas hace que nos fijemos, que prestemos atención, a aquellos estímulos físicos y mentales que cada vez son más relevantes para llevar una vida duradera, plena y con el mayor grado de felicidad posible. Somos unos firmes convencidos de las funciones vitales del lenguaje positivo en nuestra mente ejercen una influencia creativa en las decisiones más profundas que tomamos. Nuestras decisiones lingüísticas crean nuestra historia.

—¿Palabras son hechos?

—Palabras son hechos siempre. Tanto si haces lo que has dicho que vas a hacer, como si no lo haces. En el primer caso estarás mostrando un estilo de acción que genera confianza, mientras que en el segundo caso tu estilo de acción generará otro tipo de respuestas. Este es el poder de las palabras.

—También en el sentido negativo. La pareja, los padres, o los hijos son los que suelen soportar los efectos devastadores del lenguaje de la ira. Es lo que José Luis Hidalgo, coautor del libro, ha denominado el «Hulk en casa».

—Esto es así. El enfado desmesurado se propaga con mayor facilidad en los entornos íntimos. Se trata de una cuestión de confianza, y hacemos uso de ello. Las mayores muestras de enojo las solemos cometer en casa, ese terreno que sabemos seguro y donde no hay que fingir. Después del enfado sabes que nadie se irá de casa, que te seguirán queriendo, y que todo quedará en un hecho puntual. Sin embargo, a menudo maltratamos a las personas que nos quieren bien con nuestros gestos indisimulados de fastidio, con nuestro lenguaje descuidado, con palabras hirientes.

—Sabemos entonces que descuidamos los entornos más queridos pero, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos reconocer y reconducir estas reacciones exageradas ante hechos insignificantes?

—Hay dos momentos clave para nuestro entrenamiento. Uno tiene que ver con «cómo llegamos a casa», y el segundo, con reconstruir o reparar lo que inconscientemente, hemos dañado.

—¿Qué puedes hacer en lo relativo a «cómo llegas a casa»?

—Es importante realizar un pequeño acto, una señal de respeto, frente a la puerta de entrada, que puede consistir en respirar antes de girar completamente la llave. Es un simple gesto con el que asumir que accedemos a otra energía, a un escenario con otro ritmo, y que al cruzar el umbral de la misma nos vamos a incorporar a un nuevo espacio. Físicamente tiene que ver con la pausa, con un momento de silencio que aprovechamos para observar, para ver de verdad a las personas que nos esperan.

—Pero, ¿cómo reparamos los daños una vez que Hulk ha hecho estragos?

—En este caso es importante cuidar nuestro diálogo interior y no culpabilizarnos en exceso. Solemos tratarnos duramente cuando perdermos los papeles, lo pasamos mal precisamente por haber hecho que lo pasan mal los demás, renegamos más de la cuenta y alargamos innecesariamente la reflexión sobre las causas de nuestro comportamiento. Pensamos que así podremos curar las heridas cuando es precisamente lo contrario. Para enfrentarnos a los daños causados por nuestra ira podemos decir: «devuélveme lo que te he dicho, no era para tí».

Fuente: http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-castigar-silencio-mas-peligroso-palabras-y-hereda-padres-hijos-201605302205_noticia.html

 

¿ Cómo ejercito mi derecho de pertenencia?


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Derecho de pertenencia. ¿ Cómo me hago con él ?, ¿ Cómo lo ejercito?, ¿ Cómo ocupo mi espacio en la familia, en el ámbito  laboral, en la vida ? Todas las soluciones pasan por la TOMA DE CONCIENCIA.  Toma de conciencia en primer lugar del nudo energético que se ha creado. En el caso de la no pertenencia nos acompaña, casi siempre, desde el momento de la gestación. Incluso una madre puede desear conscientemente a un hijo, pero a otros niveles inconscientes puede no amarlo realmente, y sí quererlo para ser parte de una familia, o por satisfacer lo deseos de algún miembro de la familia, o bien puede sentir temor y rechazo… En otras ocasiones se trata de memorias de vidas pasadas o bien de temores o rechazos a la maternidad de otras mujeres de la familia  (ancestros) que se mantienen en el tiempo y pasan de generación en generación. Sea cual sea el origen, la solución es, tras la TOMA DE CONCIENCIA,  la ACEPTACIÓN, y DARSE PERMISO UNO MISMO PARA SER Y PERTENECER. PEQUEÑOS ACTOS CONSCIENTES DIARIOS, EN LOS CUALES NOS DAMOS PERMISO PARA SER Y PERTENECER DAN LUGAR AL CAMBIO.

Derecho de Pertenencia


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Sabemos que coleccionar cajas de zapatos vacías puede ser un símil, una metáfora o una realidad.
Muchos de vosotros habéis compartido vuestro sentir conmigo. Gracias por ello. Y no es lo importante coleccionar o no, ni siquiera lo que coleccionamos.
Lo importante es conocer cuál es la emoción que se encuentra tras ello y qué información subconsciente trata de hacer consciente. El subconsciente se hace consciente con consciencia. Algo tan sencillo, por pura sencillez, a veces se nos pierde en el camino del intelecto. Una parte esencial de nuestra conducta, comportamiento, gustos y aficiones son especialidades del subconsciente que desea hacerse visible, ganar nuestra atención y entendimiento.

Cuando hablamos de la información genética o lo que la antigua biología, aquella que habla de determinismo, llama herencia genética, hablamos de una impronta energética cargada de información que se mantiene latente en el núcleo celular. Cuando un factor externo al núcleo la despierta de su sueño, se desplaza a la membrana celular y desde ahí interactúa con el exterior, con un grupo celular que porta una información determinada y juntas realizarán los movimientos adecuados para expresarse en respuesta a esa llamada externa.

El mundo emocional, el mundo mental es el que se encuentra procesando esa información del núcleo. Cuando nacemos a la vida, antes de la formación del cuerpo físico en el útero materno, el cuerpo mental y el cuerpo emocional imprimen su información. Esta información es lo que llaman información genética si ha sido procesada antes de la gestación, o bien información punto cero si es la que recoge ese embrión que crea vida.
Sea como fuere, la información emocional, que está impregnada en cada rincón del cuerpo físico, a través del recorrido que hace el agua corporal,  es anterior a la manifestación física. Ahí se aloja el derecho de no pertenencia o el derecho de pertenencia. Este se mostrará en nuestro día a día de un modo muy sencillo si logramos verlo desde la conciencia.

La información genética no está en los genes.


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En definitiva, la información genética, no está en los genes, sino que es producto de una red que comunica unas secuencias con otras, y con una enorme cantidad de proteínas en el contexto del ambiente, y son los fallos en la “maquinaria reguladora” de la información genética, producidos por algún factor ambiental, los responsables de las llamadas “enfermedades genéticas”. No será “cambiando los genes”, 200 de los
cuales están patentados, como se combatirán (previo pago) las “enfermedades genéticas”. Y tampoco nos podrán convencer de que existen los “genes” que determinan el comportamiento humano.

Máximo Sandín (1950) es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología.
Fue profesor deEvolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. 

Fte: Nueva Biología

¿Coleccionas cajas de zapatos vacías?


Entre los factores que promueven un comportamiento u otro en nuestro día a día se encuentra la información que recibimos en el momento de la concepción, gestación y parto.

Estos factores prenatales son de gran importancia y a menudo pasan inadvertidos. Solemos atender a lo que somos desde que tenemos uso de razón, memoria…, sin ser conscientes de que muchos anclajes provienen de antes del nacimiento.

Imaginemos que fuiste un niño no querido o aceptado por alguno de tus dos padres.

Imaginemos que procedes de una acto sexual que no fue sinceramente deseado por alguno de ellos o ambos.

Imaginemos que en ese minuto cero, cuando tu madre recibe la noticia, siente que no es buen momento para tu llegada. O quizá sea el padre quien sienta de ese modo.

Imaginemos que a lo largo del embarazo tu madre o tu padre piensen, lo manifiesten o no, que la paternidad  es una equivocación.

Imaginemos que de un modo u otro hay un sentimiento o pensamiento de rechazo hacia esa posibilidad.

Todo ello no significa que en el minuto uno tu madre o padre  ya te hayan aceptado y empezado a amar, o que transcurrido el tiempo, y por supuesto tras el nacimiento, ya tengas tu lugar en la familia. O quizá nunca nada de esto haya ocurrido y aún hoy no sepas si perteneces o no…

Cualquiera de estas circunstancias dan lugar a una información que queda registrada como el no derecho de pertenencia. Realmente la información idónea sería la del derecho de pertenencia. Pero no siempre es así. A lo largo de los Estudios de Genética Trascendental que vengo realizando en los últimos años, he comprobado que es en el momento de la concepción-gestación donde se genera la identidad con respecto al pertenecer que en muchas ocasiones se llega a confundir con el ser. Cuando nos falta la identidad de ser, de  quien realmente somos, es más fácil desempeñar un papel de “títere” en la vida y ser objeto de manipulación, chantaje, etc. Cuando nos falta la identidad de pertenecer , se da la polaridad de no sentirnos pertenecientes a… y de  no sentir que algo nos pertenece. En la vida diaria esto se puede manifestar en desequilibrios económicos, pues no podemos recibir o mantener aquello que “creemos” que no nos pertenece. Si hilamos más fino, el recibir o el mantener no es lo mismo, y depende de quién ha rechazado: El padre o la madre.

La no pertenencia va ligada al no merecimiento. Desde este patrón se gesta una línea de creencias que, desde la experiencia obtenida en consulta, se puede modificar con consciencia.Y esa línea de creencias nos lleva a un modo de comportamiento. 

Te presento una orientación, a modo de encuesta, utilizada en mis estudios de campo, para que lo apliques a tu propio conocimiento.

  • ¿ Te cuesta aceptar regalos?
  • ¿Te cuesta aceptar descuentos?
  • ¿Te resulta difícil aceptar servicios o productos sin pago o contraprestación por tu parte?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y no las has solicitado?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y habiéndolas  solicitado, son denegadas habitualmente ?
  • ¿ Sientes que para recibir 10 has de ofrecer, de algún modo, 30 ?

En estos casos necesitamos un anclaje para el día a día, para la vida cotidiana. En muchas ocasiones este ancla, que nos mantiene conectados a la pertenencia y al valor del merecimiento, la conseguimos de aquello que podemos obtener por nosotros mismos y que sentimos que lo merecemos. Como ya imaginas suelen ser objetos de escaso valor. Y no sólo se consiguen y se guardan, sino que incluso se coleccionan. Por supuesto no hablo de obras de arte, joyas…, sino de algo similar a cajas de zapatos vacías, cajas de cerillas, posavasos, ropa, calzado, etc.

El derecho de pertenencia, tan ligado a la identidad y al merecimiento, se obtiene en la medida de que entendamos que nadie  tiene potestad o capacidad de otorgarnos ningún derecho. Nosotros mismos nos ofrecemos el valor de ser y pertenecer.

Si este es tu caso, da gracias a quien te ha traído a la vida. Conecta con el amor propio y ejercita tu sagrado derecho de ser y pertenecer. La pertenencia a ti mismo, que resulta de la consciencia, es el don más maravilloso que puedes cultivar.

Y si te apetece compartir conmigo el resultado de la encuesta, aquí te dejo un modo sencillo de hacerlo.