La información genética no está en los genes.


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En definitiva, la información genética, no está en los genes, sino que es producto de una red que comunica unas secuencias con otras, y con una enorme cantidad de proteínas en el contexto del ambiente, y son los fallos en la “maquinaria reguladora” de la información genética, producidos por algún factor ambiental, los responsables de las llamadas “enfermedades genéticas”. No será “cambiando los genes”, 200 de los
cuales están patentados, como se combatirán (previo pago) las “enfermedades genéticas”. Y tampoco nos podrán convencer de que existen los “genes” que determinan el comportamiento humano.

Máximo Sandín (1950) es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología.
Fue profesor deEvolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. 

Fte: Nueva Biología

¿Coleccionas cajas de zapatos vacías?


Entre los factores que promueven un comportamiento u otro en nuestro día a día se encuentra la información que recibimos en el momento de la concepción, gestación y parto.

Estos factores prenatales son de gran importancia y a menudo pasan inadvertidos. Solemos atender a lo que somos desde que tenemos uso de razón, memoria…, sin ser conscientes de que muchos anclajes provienen de antes del nacimiento.

Imaginemos que fuiste un niño no querido o aceptado por alguno de tus dos padres.

Imaginemos que procedes de una acto sexual que no fue sinceramente deseado por alguno de ellos o ambos.

Imaginemos que en ese minuto cero, cuando tu madre recibe la noticia, siente que no es buen momento para tu llegada. O quizá sea el padre quien sienta de ese modo.

Imaginemos que a lo largo del embarazo tu madre o tu padre piensen, lo manifiesten o no, que la paternidad  es una equivocación.

Imaginemos que de un modo u otro hay un sentimiento o pensamiento de rechazo hacia esa posibilidad.

Todo ello no significa que en el minuto uno tu madre o padre  ya te hayan aceptado y empezado a amar, o que transcurrido el tiempo, y por supuesto tras el nacimiento, ya tengas tu lugar en la familia. O quizá nunca nada de esto haya ocurrido y aún hoy no sepas si perteneces o no…

Cualquiera de estas circunstancias dan lugar a una información que queda registrada como el no derecho de pertenencia. Realmente la información idónea sería la del derecho de pertenencia. Pero no siempre es así. A lo largo de los Estudios de Genética Trascendental que vengo realizando en los últimos años, he comprobado que es en el momento de la concepción-gestación donde se genera la identidad con respecto al pertenecer que en muchas ocasiones se llega a confundir con el ser. Cuando nos falta la identidad de ser, de  quien realmente somos, es más fácil desempeñar un papel de “títere” en la vida y ser objeto de manipulación, chantaje, etc. Cuando nos falta la identidad de pertenecer , se da la polaridad de no sentirnos pertenecientes a… y de  no sentir que algo nos pertenece. En la vida diaria esto se puede manifestar en desequilibrios económicos, pues no podemos recibir o mantener aquello que “creemos” que no nos pertenece. Si hilamos más fino, el recibir o el mantener no es lo mismo, y depende de quién ha rechazado: El padre o la madre.

La no pertenencia va ligada al no merecimiento. Desde este patrón se gesta una línea de creencias que, desde la experiencia obtenida en consulta, se puede modificar con consciencia.Y esa línea de creencias nos lleva a un modo de comportamiento. 

Te presento una orientación, a modo de encuesta, utilizada en mis estudios de campo, para que lo apliques a tu propio conocimiento.

  • ¿ Te cuesta aceptar regalos?
  • ¿Te cuesta aceptar descuentos?
  • ¿Te resulta difícil aceptar servicios o productos sin pago o contraprestación por tu parte?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y no las has solicitado?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y habiéndolas  solicitado, son denegadas habitualmente ?
  • ¿ Sientes que para recibir 10 has de ofrecer, de algún modo, 30 ?

En estos casos necesitamos un anclaje para el día a día, para la vida cotidiana. En muchas ocasiones este ancla, que nos mantiene conectados a la pertenencia y al valor del merecimiento, la conseguimos de aquello que podemos obtener por nosotros mismos y que sentimos que lo merecemos. Como ya imaginas suelen ser objetos de escaso valor. Y no sólo se consiguen y se guardan, sino que incluso se coleccionan. Por supuesto no hablo de obras de arte, joyas…, sino de algo similar a cajas de zapatos vacías, cajas de cerillas, posavasos, ropa, calzado, etc.

El derecho de pertenencia, tan ligado a la identidad y al merecimiento, se obtiene en la medida de que entendamos que nadie  tiene potestad o capacidad de otorgarnos ningún derecho. Nosotros mismos nos ofrecemos el valor de ser y pertenecer.

Si este es tu caso, da gracias a quien te ha traído a la vida. Conecta con el amor propio y ejercita tu sagrado derecho de ser y pertenecer. La pertenencia a ti mismo, que resulta de la consciencia, es el don más maravilloso que puedes cultivar.

Y si te apetece compartir conmigo el resultado de la encuesta, aquí te dejo un modo sencillo de hacerlo.

 

¿Qué es la MetaGenética?


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La Metagenética es un conocimiento práctico que demuestra el indeterminismo real de la genética tradicional. Heredamos algo que puede ser modificable. Desde el conocimiento y la intención podemos hacer cambios en algo tan, hasta ahora, complejo y enclaustrado como la genética, la cual porta códigos de información, en ocasiones para ser trascendidos y no padecidos, como pudiera ser el caso de enfermedades o modelos de comportamiento. “De tal palo tal astilla”, nos habla de compartir un código genético. La Metagenética nos dice que podría, si así se pretende, ser trascendido. En unos casos trascendemos y en otros disfrutamos.

Metagenética: Más allá de la genética, de la ética de un gen que ha determinado un paradigma.Paradigma de enfermedades irresolubles, por ejemplo, aducido por un determinismo que ahora comprobamos que podemos trascender.

Y, ¿si en lugar de esa ética genética, ese modo de comportamiento ( social y moralmente ) aceptado, hubiese otra ética de los genes? ¿Podemos aventurarnos a crear una ética nueva diferente, indeterminista e indeterminada en base al conocimiento, consciencia e intención?

La Metagenética nos muestra la cara amable y creadora de nuestro poder humano.

Basándome en cuatro años de experimentación con cientos de pacientes, a través de los Estudios de Genética Trascendental comparto su fruto como hallazgo que puede sentar un precedente en nuestra capacidad de dar forma a la realidad que deseamos experimentar. Nuestro crecimiento consciente es posible.

Y esto, ¿ha sido siempre así? Obviamente, no. Estamos en un momento de crecimiento consciente global. Es la consciencia que aflora ahora de modo masivo lo que permite esta expresión y diálogo con todas esas partes que componen lo que somos. Nuestras células, nuestro ADN, nuestros estados mentales, emocionales… son parte de nosotros mismos. Es lo que realmente somos y aquello con lo que podemos comunicarnos. Somos nosotros mismos. La información que permite la expresión de lo que somos, en esencia  se encuentra en los campos del ADN dispuestos para su almacenaje. En su proceso de manifestación externa se recoge en la membrana celular desde la cual se establece un diálogo con el cuerpo y sus diferentes niveles: Mental, emocional, físico, psíquico…
Hasta ahora se entendía la biología como algo irresoluble y con lo cual teníamos que conformarnos, resignarnos. Ahora sabemos que  lo que realmente hemos de modificar son nuestras creencias. Pues ahí está el primer paso para poder hablar de lo que realmente somos:
– Nuestra esencia física: las células y su base de datos: el ADN.
– Nuestra conciencia como interlocutor y la intención como accionador de ese diálogo.

Poco a poco iremos conociendo todos estos elementos y sus interrelaciones.

¡La vida es vida y como tal se comporta!

Genética determinista. Alma evolucionista.


Cuando las almas no van a la luz es porque han dejado algo importante sin resolver, emociones, situaciones… el alma no lleva emociones, pero sí aprendizajes sin desarrollar. Emociones de dolor retenido, actos de perdón sin realizar, culpabilidad… Sigue leyendo

¿ De qué estamos hechos?


Estamos construidos de mucho más de lo que creemos y vemos a simple vista.
Y la buena noticia es que somos como los Lego. Estamos formados por piezas que podemos montar y desmontar. De hecho, en ocasiones, lo hacemos sin darnos cuenta. Pero el verdadero valor Sigue leyendo