¿Coleccionas cajas de zapatos vacías?

Entre los factores que promueven un comportamiento u otro en nuestro día a día se encuentra la información que recibimos en el momento de la concepción, gestación y parto.

Estos factores prenatales son de gran importancia y a menudo pasan inadvertidos. Solemos atender a lo que somos desde que tenemos uso de razón, memoria…, sin ser conscientes de que muchos anclajes provienen de antes del nacimiento.

Imaginemos que fuiste un niño no querido o aceptado por alguno de tus dos padres.

Imaginemos que procedes de una acto sexual que no fue sinceramente deseado por alguno de ellos o ambos.

Imaginemos que en ese minuto cero, cuando tu madre recibe la noticia, siente que no es buen momento para tu llegada. O quizá sea el padre quien sienta de ese modo.

Imaginemos que a lo largo del embarazo tu madre o tu padre piensen, lo manifiesten o no, que la paternidad  es una equivocación.

Imaginemos que de un modo u otro hay un sentimiento o pensamiento de rechazo hacia esa posibilidad.

Todo ello no significa que en el minuto uno tu madre o padre  ya te hayan aceptado y empezado a amar, o que transcurrido el tiempo, y por supuesto tras el nacimiento, ya tengas tu lugar en la familia. O quizá nunca nada de esto haya ocurrido y aún hoy no sepas si perteneces o no…

Cualquiera de estas circunstancias dan lugar a una información que queda registrada como el no derecho de pertenencia. Realmente la información idónea sería la del derecho de pertenencia. Pero no siempre es así. A lo largo de los Estudios de Genética Trascendental que vengo realizando en los últimos años, he comprobado que es en el momento de la concepción-gestación donde se genera la identidad con respecto al pertenecer que en muchas ocasiones se llega a confundir con el ser. Cuando nos falta la identidad de ser, de  quien realmente somos, es más fácil desempeñar un papel de “títere” en la vida y ser objeto de manipulación, chantaje, etc. Cuando nos falta la identidad de pertenecer , se da la polaridad de no sentirnos pertenecientes a… y de  no sentir que algo nos pertenece. En la vida diaria esto se puede manifestar en desequilibrios económicos, pues no podemos recibir o mantener aquello que “creemos” que no nos pertenece. Si hilamos más fino, el recibir o el mantener no es lo mismo, y depende de quién ha rechazado: El padre o la madre.

La no pertenencia va ligada al no merecimiento. Desde este patrón se gesta una línea de creencias que, desde la experiencia obtenida en consulta, se puede modificar con consciencia.Y esa línea de creencias nos lleva a un modo de comportamiento. 

Te presento una orientación, a modo de encuesta, utilizada en mis estudios de campo, para que lo apliques a tu propio conocimiento.

  • ¿ Te cuesta aceptar regalos?
  • ¿Te cuesta aceptar descuentos?
  • ¿Te resulta difícil aceptar servicios o productos sin pago o contraprestación por tu parte?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y no las has solicitado?
  • ¿Has tenido ocasión de acceder a ayudas, subvenciones, becas, etc. y habiéndolas  solicitado, son denegadas habitualmente ?
  • ¿ Sientes que para recibir 10 has de ofrecer, de algún modo, 30 ?

En estos casos necesitamos un anclaje para el día a día, para la vida cotidiana. En muchas ocasiones este ancla, que nos mantiene conectados a la pertenencia y al valor del merecimiento, la conseguimos de aquello que podemos obtener por nosotros mismos y que sentimos que lo merecemos. Como ya imaginas suelen ser objetos de escaso valor. Y no sólo se consiguen y se guardan, sino que incluso se coleccionan. Por supuesto no hablo de obras de arte, joyas…, sino de algo similar a cajas de zapatos vacías, cajas de cerillas, posavasos, ropa, calzado, etc.

El derecho de pertenencia, tan ligado a la identidad y al merecimiento, se obtiene en la medida de que entendamos que nadie  tiene potestad o capacidad de otorgarnos ningún derecho. Nosotros mismos nos ofrecemos el valor de ser y pertenecer.

Si este es tu caso, da gracias a quien te ha traído a la vida. Conecta con el amor propio y ejercita tu sagrado derecho de ser y pertenecer. La pertenencia a ti mismo, que resulta de la consciencia, es el don más maravilloso que puedes cultivar.

Y si te apetece compartir conmigo el resultado de la encuesta, aquí te dejo un modo sencillo de hacerlo.

 

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